Sueño 1:
Rebuscando, encontre cartas de mi adolescencia temprana. Entre ellas, se destacaban las que tenían estampillas extranjeras. Había una de Jonathan. Un Pen Friend irlandés, con el que habíanos tenido una aventura por carta, hasta que se consiguió una novia de carne y hueso.
Ahora es famoso y adinerado, y ya no me da para mandarle una carta preguntandole si se acuerda de nuestras grandiosas charlas existenciales derramadas en caligrafía prepuber.
Muchas imágenes de él y yo, antes de separarnos.
Lindo sueño.
Sueño 2:
Estoy en un hotel, de esos que tienen los cuartos en dos pisos, que dan a un jardin. El jardin tiene tres piletas, una semiolimpica, otra olimpica detrás y otra mas alejada, techada.
Estabamos en la semiolimpica con un amigo, había mas gente. no se por que en la olimpica habia otras personas pero nosotros no podíamos ir ahí.
En un momento me separo, voy sola a la pileta techada, veo que esta con cintas vallada, y dentro hay un pinguino y peces de colores. Me meto, pero salgo rapido porque veo una piraña. En ese momento llegan otras personas que se meten, pero tambien salen rapido. Cuando salimos por la puerta del lugar, decia Peligro, no bañarse. Escucho que las personas dicen que el agua tiene unos hongos y que ahora nos van a salir zarpullidos feos en la piel, que de hecho, empiezan a aparecer. son como costras de sangre. como cascaritas, y nos dicen que tenemos que ponernos un liquido para curarnos.
Sueño3:
En un auto, en una ruta de orilla, con mar en ambos costados, plateado por el sol naciente. Nos vamos al antartico.
Showing posts with label adolescencia. Show all posts
Showing posts with label adolescencia. Show all posts
7/18/10
6/10/10
En búsqueda de la lata perfecta
Estaba en una plaza con bares y negocios con unas amigas. Pasaba mucha gente. Había una pizarra que tenía direcciones de Facebook de adolescentes que quería hacer amigos.
Había un puesto muy grande que vendía peluches y cajas. Yo quería una linda latita de metal para hacerme una atari punk console. Les pedí a mis amigas que esperaran un poquito y le pregunté al señor del negocio por unas cajitas de metal que me gustaron, pero cuando me las mostró resultaron ser de cartón forradas en bellos papeles.
Le pregunté si no tenía de metal y le indiqué el tamaño, y me invitó a ingresar al negocio para buscar una juntos.
El hombre abrió una puertita en el fondo del negocio. Nos metimos y pasamos de la luz blanca y los paneles de aglomerado a la oscuridad de un gran vestíbulo vacío y con paredes de piedra.
El hombre, que cada minuto devenía un poco más en personaje mitológico, me llevó por laberínticas habitaciones y pasadizos. Esquivamos grandes telarañas e iluminamos ratas gigantes con nuestras linternas. Para acceder a un pasillo minúsculo tenía que arrastrarme por grasa, pero le dije al señor/duende que tenía puesta una pollera que me gustaba mucho y que no me la quería ensuciar. Me hizo acordar que en mi bolsillo tenía un látigo mágico con el que podía volar por sobre la grasa.
Recorrí el resto del camino volando por sobre los obstáculos.
Había un puesto muy grande que vendía peluches y cajas. Yo quería una linda latita de metal para hacerme una atari punk console. Les pedí a mis amigas que esperaran un poquito y le pregunté al señor del negocio por unas cajitas de metal que me gustaron, pero cuando me las mostró resultaron ser de cartón forradas en bellos papeles.
Le pregunté si no tenía de metal y le indiqué el tamaño, y me invitó a ingresar al negocio para buscar una juntos.
El hombre abrió una puertita en el fondo del negocio. Nos metimos y pasamos de la luz blanca y los paneles de aglomerado a la oscuridad de un gran vestíbulo vacío y con paredes de piedra.
El hombre, que cada minuto devenía un poco más en personaje mitológico, me llevó por laberínticas habitaciones y pasadizos. Esquivamos grandes telarañas e iluminamos ratas gigantes con nuestras linternas. Para acceder a un pasillo minúsculo tenía que arrastrarme por grasa, pero le dije al señor/duende que tenía puesta una pollera que me gustaba mucho y que no me la quería ensuciar. Me hizo acordar que en mi bolsillo tenía un látigo mágico con el que podía volar por sobre la grasa.
Recorrí el resto del camino volando por sobre los obstáculos.
Labels:
adolescencia,
almairis,
atari punk console,
Facebook,
grasa,
lata,
látigo,
pasadizo,
ratas,
volar
Subscribe to:
Posts (Atom)