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8/26/10

Amante, libros, perfume

Un perro de peluche que suele estar en mi cama o por algún lado de mi habitación está hechizado y se convierte en hombre. Como me ha visto todos los días durante años desde su condición de objeto en mi cuarto soy la única mujer que conoce y se ha enamorado de mí.

Se convierte en mi amante secreto. Su manera de demostrar su afecto es mordisquearme los codos. No nos besamos, porque supongo que no se le ocurre (es un inexperto, es la primera vez que se convierte en hombre) y decido dejar eso para más adelante. Tampoco sabe hablar, pero de alguna manera me hace entender que soy lo más importante en su vida. Cuando parece que se acerca alguien, mi amante se convierte de nuevo en juguete de peluche.

Me estoy mudando sola por primera vez. Hay cosas que dejaron los inquilinos anteriores, y hace poco fue mi cumpleaños: lo primero que desempaco son los regalos que recibí. Entre ellos hay muchos libros que no me interesan y un montón de perfumes que todavía no olí.

Estoy acomodando las cosas en los estantes. A algunos de esos los puse yo, y otros quedaron de los inquilinos anteriores. Encuentro un montón de libros que dejaron: hay algunos títulos que me gustaría leer, pero voy a tirar la mayoría.

Mientras acomodo las cosas me habla mi novio, que en ese momento es mi último ex novio. Me habla de cosas que no me importan y me irrita su voz y el hecho de que todo el tiempo me pida su opinión sobre nimiedades. Me habla desde el único sofá que hay en el departamento mientras hago todo el trabajo sola. Pienso en mi amante y, mientras los acomodo, en que quiero probar todos los perfumes y elegir uno que sea mi favorito.

7/10/10

Casa nueva

Me despertaba en una cama muy cómoda con un cubrecama muy acolchonado. La habitación estaba casi vacía y era muy blanca, amplia y luminosa. Había alquilado una habitación en un departamento compartido. El departamento era muy grande y tenía muchos rincones para sentarse a pensar. Era todo blanco, lindo, plácido y lento.

Me venían a visitar amigos y me decían “qué linda es tu nueva casa”. Y yo les mostraba las habitaciones y las plantas y los gatos que vivían en la casa, y abría las cortinas.

Les explicaba que era el mismo departamento en el que nos habíamos hospedado en Montevideo pero que las obras habían terminado y había quedado más grande y más luminoso, y que se podían volver a usar las habitaciones que estaban cerradas durante la obra.

7/9/10

Mudanza y pasado

Javier se había mudado al lado de mi casa. Para acceder a su casa, bastaba con abrir una puertita pequeña que había en mi living, escondida detrás de una silla, cuya llave yo tenía.

Entonces yo entraba a su casa y la luz era un poco como en la casa de mi abuela. Veía facebook a través de una tele que tenía él arriba de una mesita, y veía que un conocido mío había subido fotos de mi hermano cuando era chiquito que no había visto nunca.

También veía un video de mi hermano muy pequeño, trepado al aguaribay del fondo de mi jardín, jugando a que se estaba escondiendo de alguien (los piratas, o algo así). En el video, cuando mi hermano quería bajar por una escalera apoyada en el árbol y en el galpón del fondo de casa, pisaba mal y caía boca abajo por la escalera. Y lloraba.

Volvía a casa por la puertita y hablaba con mi mamá para contarle. Cruzábamos a la casa de Javi y hablábamos un rato con él (mi mamá estaba sorprendida de que ahora fuéramos vecinos de Javier).

Yo ponía de nuevo el facebook en la tele y volvía a ver todas las fotos y el video entero, todo exactamente igual a antes.

7/6/10

Retorno a Venecia

Estaba yendo a la casa de Javier por otro camino. De repente descubrí un pasaje que conocía. Era un pasaje veneciano, con agua y vaporettos, y esos típicos edificios antiguos! El hallazgo era genial porque tenía que volver a trabajar en Venecia y tenía que volver a mudarme a esa ciudad.

Tras un tiempo, finalmente comenzó mi segunda estadía en Venecia. Me quedaba en la casa de Javier durante el mes que duraría el trabajo. Estaba contenta porque ahorrarme el alquiler me permitía ahorrar plata, y porque también me había ahorrado el pasaje aéreo. Él estaba muy ocupado: pasaba los días afuera de su casa y a veces no volvía por varios días. Yo me esforzaba en mantener la casa limpia y en que hubiera buena comida para cuando él volviera.

Un día, después de salir de trabajar, me dirigí a un mueble de lockers que había en la calle veneciana, saqué mi llave y abrí mi casillero. Adentro habían muchas frascos con conservas deliciosas: salmón, camarones, tomates secos… había también quesos y aceitunas. Agarré los mejores frascos para llevar a la casa y comer con Javier. De repente, escuché las voces de un grupo de muchachos que me gritaban porque querían comerse mis conservas. Me insultaban aludiendo a mis “privilegios” por tener esos frascos caros. A mí me parecía una tontería lo que decían porque mi situación financiera era bastante mala, y los invité a comer con nosotros para que probaran las conservas. Eso los tranquilizó y se mostraron agradecidos.

6/25/10

Mudanza inesperada y luna llena

Estaba haciendo una gira o una residencia por Montevideo –aunque había más colores en la ciudad y una gran playa. Durante el día me reunía con músicos y artistas para armar proyectos. Vivía transitoriamente en la habitación de la casa de dos gays que eran pareja: uno de ellos pasaba ampliamente los treinta años y era musculoso, grandote, barbudo y extrovertido; el otro tenía veinte años, era flaco, muy blanco, lampiño y delicado, y le gustaba leer y escribir poesía.

La habitación era igual a mi habitación cuando era chica: la misma cama en litera, los mismos acolchados y sábanas, la misma disposición de muebles, la misma lámpara de globo.

A medida que pasaban los días me iba dando cuenta de que el más viejo de los dos estaba un poco loco y maltrataba al más joven, del cual me estaba haciendo amiga.

De a poco, comencé a hablar con mi nuevo amigo para que tuviera cuidado del más viejo.

Un día me desperté y el hombre musculoso estaba totalmente desnudo, saltando sobre mi cama y gritando. Cuando me vio despierta tomó su miembro e hizo pis sobre mi cara mientras saltaba. Luego me abrazó y me dijo “ahora que estás cubierta de pis estoy enamorado de vos”.

El joven vio toda la escena. Él y yo estábamos enojados y cansados de la conducta del hombre. Decidimos buscar otro lugar donde vivir e irnos juntos.

Mientras hablábamos de eso, mi habitación y la suya se desprendieron del resto de la casa con un gran estruendo y comenzaron a deslizarse por la arena con nosotros adentro. Las habitaciones se desplazaron un buen rato, hasta que se detuvieron.

De repente, Laura estaba con nosotros, las habitaciones eran tres y la nueva casa era de mimbre y madera. Estaba muy muy cerca del mar. Tan cerca que, en un rato, creció la marea y una gran ola la depositó más atrás en la playa. Ya estaba, ese era el lugar definitivo.

Entraba frío por las ventanas y puertas, pero teníamos abrigo y estábamos contentos, así que no nos importaba. Contentos, salimos de la casa y miramos la luna llena. La luna se desprendió del cielo y se convirtió en papel; vino volando hacia nosotros y nosotros la atrapamos. La conservó Laura, porque era su cumpleaños, y la usamos como bandera para decorar la casa.