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5/16/11
Sueño lúcido, viaje astral o simplemente un sueño. No sé. Es totalmente de noche y algo me tira hacia arriba, soy liviana y subo horizontalmente, estaba acostada en mi cama durmiendo, empiezo a pensar que estoy teniendo una proyección astral, pero siento mucho miedo y vértigo, un terror que nunca antes había sentido salvo en otro sueño lúcido que me hacía rogar despertarme, pero no puedo porque siento que ya estoy despierta y que es real, pero me doy cuenta de que estaba en otro cuarto. Lo reconozco, es el cuarto de mi abuela que falleció hace casi 10 años, en la casa de al lado de mi casa. Había una cama grande y durante toda mi infancia yo dormía a veces ahí con ella. No entiendo qué hago ahí y empiezo a sentir incluso más miedo por la simbología de todo aquello. Finalmente me despierto y la sensación de miedo perdura. No sé si lo que pasó fue un verdadero viaje o el sueño de uno.
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2/21/11
LSD
Soñé que se vendían unas planchas de ácido (LSD) cuya ilustración era una foto erótica en la que yo aparecía arrodillada, con los ojos vendados, las manos esposadas atrás y unos cordones sadomasoquistas en los pechos. La foto era en blanco y negro. No recordaba que nadie me la hubiera sacado.
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1/11/11
Sueño persecutorio: Tocan el timbre. Pienso "qué raro que toquen el timbre tan tarde" aunque era de día. Atiende mi papá, sale a la puerta. Es un chico joven. Veo todo de lejos, pienso que le quiere vender algo. El chico se saca la remera y tenía una especie de uniforme militar nazi, una esvástica. "Pero a mí tu ideología me parece horrible", le dice mi papá. Aunque sabía que no era lo correcto, salgo, curiosa. El nazi me ve, se da cuenta de que no pienso como él. Tenía puesta una remera con un dibujo de una manzana roja y pensaba que "definía muy bien mi ideología". De pronto se aparecen cuatro neo nazis más y uno estaba armado. "Ya fue", pensé. Entraron a mi casa, nos amenazaron y se fueron. Pero cuando se iban vi que el que estaba armado se quedó escondido atrás de una pared. No me animaba a decir nada por miedo. Les digo a mis papás que van a volver a buscarnos, que tenemos que cerrar todo, sellar cada abertura, tapiar las ventanas, que iban a volver a matarnos.
Veo un estrado de juzgado y un grupito de niños cuyas cabezas estaban como deformadas, tenían la frente gigante, parecía que tenían un retraso mental pero era sólo físico. Se reían. Mi mamá, mientras comía helado, me decía "Quedaron así por la tragedia con el gas. Les dejaron el gas prendido y quedaron así".
Y después otra imagen.
Un chico rubio de pelo un poco largo, viste un traje, mira por la ventana, es de día, la luz le ilumina la cara, se le caen las lágrimas.
Y después otra imagen.
Un chico rubio de pelo un poco largo, viste un traje, mira por la ventana, es de día, la luz le ilumina la cara, se le caen las lágrimas.
12/12/10
Todo mi jardín está lleno de pájaros muertos, muchos de ellos con las alas estiradas hacia arriba, durísimos. Mi papá me mandaba a juntarlos con una bolsa.
*--*--*--*--*
Tengo una hija pequeña que soy yo misma de chiquita. Me tengo que ciudar y me cuesta mucho estar pendiente del hambre, la sed y la comodidad o de que no se me pierda por ahí.
*--*--*--*--*
Tengo una hija pequeña que soy yo misma de chiquita. Me tengo que ciudar y me cuesta mucho estar pendiente del hambre, la sed y la comodidad o de que no se me pierda por ahí.
12/7/10
Teletransportarme
Soñé con un método de teletransportación: tenía que acurrucarme atrás de un inodoro (como escondiéndome) y alguien tenía que apretar el botón para tirar la cadena. Tenía miedo que el inodoro me chupara y me fuera por las cañerías pero nada de eso sucedía, ni bien apretaban el botón aparecía como por arte de magia en otro lugar, detrás de otro inodoro.
11/1/10
.
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
soñe que tenia un aire acondicionado para el verano
lo ganaba en un sorteo de fravega
Frígida Kahlo dice:
yo soñé
uuhh
me acabo de acordar
tuve un sueño muy extraño
en la realidad, yo tengo una muela de juicio trabada que nunca salió y me tuerce los dientes de abajo y me la sacan en un par de días, y mientras más se acerca la operación, más friqueo
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
mi mas sentido pesame por tu muela
(a mi nunca me salieron)
soñaste con tus muelas?
Frígida Kahlo dice:
no
soñé que me sacaban la muela, pero todo se confundía
lo que tenía en lugar de una muela era un coso de esos para la pizza de plástico, esos que mantienen el cartón de la caja alejado del queso?
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
jaja
sisi
que parecen sillas
pero con una pata menos
Frígida Kahlo dice:
jajajajajajajaja, bueno, uno de esos pero larguísimo y gigante
Claro, yo de pequeña me refería a ellos como "silla" o "asiento"
Y resultaba que en realidad tampoco era que lo tenía en la muela, sino en el ano
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
ultimamente hablamos mucho de tu ano
Frígida Kahlo dice:
Y creo que me lo extirpaban y como que en ese momento yo era una mujer renovada y no tenía más problemas
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
sos una especie de ex oradora evangelista
jajaj
podrias hacer una publicidad
contando por que el sol brilla
ahora que te extirparon el ano
con forma de silla
Frígida Kahlo dice:
nonon, pero el ano lo sigo teniendo
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
ah claro
te sacaron
eso que estaba adentro
Frígida Kahlo dice:
claro
que era como el origen de todos mis males
soñe que tenia un aire acondicionado para el verano
lo ganaba en un sorteo de fravega
Frígida Kahlo dice:
yo soñé
uuhh
me acabo de acordar
tuve un sueño muy extraño
en la realidad, yo tengo una muela de juicio trabada que nunca salió y me tuerce los dientes de abajo y me la sacan en un par de días, y mientras más se acerca la operación, más friqueo
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
mi mas sentido pesame por tu muela
(a mi nunca me salieron)
soñaste con tus muelas?
Frígida Kahlo dice:
no
soñé que me sacaban la muela, pero todo se confundía
lo que tenía en lugar de una muela era un coso de esos para la pizza de plástico, esos que mantienen el cartón de la caja alejado del queso?
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
jaja
sisi
que parecen sillas
pero con una pata menos
Frígida Kahlo dice:
jajajajajajajaja, bueno, uno de esos pero larguísimo y gigante
Claro, yo de pequeña me refería a ellos como "silla" o "asiento"
Y resultaba que en realidad tampoco era que lo tenía en la muela, sino en el ano
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
ultimamente hablamos mucho de tu ano
Frígida Kahlo dice:
Y creo que me lo extirpaban y como que en ese momento yo era una mujer renovada y no tenía más problemas
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
sos una especie de ex oradora evangelista
jajaj
podrias hacer una publicidad
contando por que el sol brilla
ahora que te extirparon el ano
con forma de silla
Frígida Kahlo dice:
nonon, pero el ano lo sigo teniendo
los fúnebres los aéreos carniceros que nunca, nunca, nunca su tenebroso vuelo podrá ser confundido con el de los jilgueros . dice:
ah claro
te sacaron
eso que estaba adentro
Frígida Kahlo dice:
claro
que era como el origen de todos mis males
10/13/10
Sueño a lo Buñuel
Estaba en la cocina de la casa de mi abuela paterna, quien era mi vecina y falleció hace ya nueve años. Encontraba a mis papás sentados a la mesa comiendo orejas. Había en la mesada una gran fuente llena de orejas cocinadas. A mí me generaba una sensación de repugnancia y les comunicaba mi desaprobación. No sé por qué decía, muy indignada, que para conseguir las orejas mataban chimpancés (las orejas eran claramente humanas y yo en el sueño lo sabía). Mi papá, despreocupado, se burlaba de mí haciendo gestos de mono.
9/4/10
Sueño semi lúcido en la siesta (pesadilla)
Estoy durmiendo una siesta. De pronto entro en el sueño y me veo a mí misma en la cama, tal como me había dormido. Había dos serpientes reptando por mi cuarto. Una era una cobra negra; me daba miedo, no estaba domesticada y era ponzoñosa. La otra serpiente desaparece.
Tomo a la cobra negra con el propósito de guardarla o encerrarla en algún lugar para que no pudiera hacerme daño mientras dormía. La metía adentro de mi diario, lo cerraba con la serpiente adentro y lo guardaba en una mochila. Acto seguido, intentaba dormir; me relajaba, pero el cuerpo se me paralizaba. En ese momento veo a la cobra salirse de la mochila a la fuerza, descosiéndola en una parte. No podía moverme y no podía hacer nada al respecto. Tenía muchísimo miedo. Sabía que la serpiente iba a aprovechar el momento de la parálisis para morderme. La cobra entonces reptaba hacia mí, se me enroscaba en el antebrazo y clavaba sus colmillos justo en las venas de mi muñeca. No sentía el dolor de la mordedura, pero sí sentía insoportablemente la presión que ejercía el cuerpo de la cobra enroscado, me estrangulaba el antebrazo. Yo veía todo desde mi parálisis. En todo momento vivo un miedo y una angustia insoportables y no puedo salir de esa situación. Me desmayo (o me duermo). Vuelvo a despertar y la cobra sigue allí. Trato de llamar a alguno de mis papás para que venga a ayudarme pero mi voz no sale. Escucho que están cortando el pasto en el jardín (que realemente estaba sucediendo). Vuelvo a desvanecerme. La escena se repite varias veces. Despierto una vez más; la cobra ya no estaba allí, pero de pronto miraba mi cuerpo y notaba, sorprendida y asustada, que lo tenía lleno de cicatrices y escarificaciones formando símbolos esotéricos. El cuerpo lleno, sobre la piel, especialmente la cara interna de los brazos y el pecho. Todo era producto de la mordedura de la cobra.
Para ese momento ya dejo de estar paralizada y decido levantarme e ir a mostrarle las escarificaciones a mi mamá yademás comentarle toda la experiencia. Cuando bajo, la planta baja no coincidía con la de mi casa, era otro sitio, aunque conceptualmente sí era mi casa.
Encuentro a mi mamá en una situación extraña y llamativa: estaba con dos chicas de mi edad, que se notaba que eran de clase alta y eran, a mi entender, muy perfectitas (todo perfectamente calculado y en orden). Mi mamá estaba simulando ser como ellas. Tenían un sombrero del cual estaban hablando cuando yo me acercaba a ellas.
Interrumpía la conversación, le hablaba a mi mamá, quien me respondía con indiferencia y me juzgaba por las escarificaciones. "¿Qué te pasó? Eso es un asco."
Inmediatamente entendía que estaba soñando. La angustia del sueño, especialmente al sentir la indiferencia de mi mamá cuando algo tan importante y extraño me había sucedido, era muy grande. Puedo manejar mi sueño. Puedo salir de este infierno si quiero porque no es real.
Vuelvo a la escalera y decido tirarme hacia atrás con el cuerpo hasta caerme y despertarme. Al principio mi cuerpo se resistía a caer hacia atrás, una reacción normal del cuerpo. "Tengo que caerme hacia atrás, chocarme con los escalones y despertarme. Tengo que ser más valiente y animarme a la caída total."
Después de un par de intentos, lo logro.
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Sueño del 3 de septiembre
Comía unos platos que representaban distintas zonas erógenas del cuerpo. Recuerdo que me servían dos bolas de masa rellenas de verduras, en forma de senos. Sé que había más platos pero no los recuerdo.
7/13/10
Sueño de V. conmigo
Le decían a V. que yo había muerto. Él no podía verme, pero la imagen mental que le llegaba de mi muerte era yo acurrucada en un rincón en el suelo, dando la espalda. Se daba cuenta de que no me iba a volver a ver nunca más y lloraba.
7/8/10
Travesía sin rumbo
Aparecía en mi cama en el jardín delantero de una casa que desconocía. Despertaba, era de madrugada, bien temprano por la mañana. Venían, de pronto, unos tres hombres robustos y con barba que cargaban con una caja, se acercaban a la casa. Como yo tenía miedo de que me hicieran algo me hacía la dormida. Se iban, creo que sin notar mi presencia o, si la habían notado, no les había importado mucho. Yo entendía que en esta vivienda vivía un matrimonio que se iba a trabajar todo el día desde muy temprano; no quedaba nadie en la casa, pero ellos dejaban todo abierto. Me levantaba, me tenía que ir a una clase de la facultad.
La clase se dictaba en un lugar abierto y yo, por algún motivo, empezaba a comportarme de manera extraña: tenía la sensación de estar drogada y borracha y me revolcaba por el suelo mientras me movía al compás de una canción de algo que sonaba como The Who o Led Zeppelin. El lugar abierto estaba siendo transitado por otras personas, era como una especie de centro comercial con un gran parque. En un momento aparecía una orilla y agua, como un lago de la Patagonia, yo seguía en estado de ebriedad/drogas y me acercaba demasiado al agua, el profesor decía "chicos, cuidado, no se acerquen tanto a la orilla".
En un momento dado me iba por ahí, con todo mi curso y con el profesor habíamos quedado encontrarnos horas más tarde en un aula de aquel extraño complejo comercial, pero yo me perdía.
De pronto me encontraba a V. (mi novio) que estaba con unos amigos suyos dando vueltas por el lugar. V. estaba muy distante, ausente, no me prestaba atención, se hacía el desinteresado y a mí eso me afectaba. Seguía, entonces, mi camino y, como si fuera un boliche, un chico se me acercaba y me preguntaba si no quería irme con él, se me acercaba mucho mientras me decía esto. V. veía toda la escena desde un piso más arriba y se burlaba de mi situación haciendo unas muecas. Me enojaba.
Se iba haciendo de noche y el lugar se transformaba cada vez más en un boliche, había muchas escaleras, estaba llegando tarde a la clase y no sabía a dónde tenía que ir. Pedía ayuda en un puesto y las mujeres que me atendían decían que no sabían nada de una clase, entonces yo les pedía que me dejasen usar el teléfono, pero no querían.
Iba al baño y al lado de la entrada había una escalera de emergencia y unas mujeres sentadas. Una de ellas tenía una mirada muy intensa y no me sacaba los ojos de encima, me miraba muy mal y se notaba que me odiaba. No me conocía, pero yo sentía que aquella mujer podía "leer" cosas muy íntimas de una persona sólo con mirarla, y me sentía bastante juzgada. En un momento le preguntaba qué le pasaba, que por qué me miraba así, y ella me respondía: "No me gustan las chicas caprichosas que se encierran a llorar en el baño." Yo le respondía, muy enfadada e indignada y ya yéndome de ahí, que ella no podía saber si eso que decía de mí era cierto (lo decía gritando). Las mujeres me miraban y no me hablaban. Yo me iba.
Ya era muy tarde, había perdido la clase y me volvía a aquella casa en donde estaba mi cama. Cuando llegaba veía que los hombres barbudos estaban adentro, y ahí me daba cuenta: estábamos ocupando la casa del matrimonio mientras ellos no estaban durante el día y, aparentemente, eso sucedía seguido.
Me animaba a entrar a la casa y hacerme "amiga" de los hombres, quienes tenían una energía muy extraña. Estaban muy serios y concentrados en sus cosas y no se miraban entre sí, no me miraban a mí, sólo miraban lo que hacían. De repente escuchábamos ruidos y entendíamos que era el matrimonio que había vuelto. Nos escapábamos y yo lo hacía por una ventana. Yo creía que había salido a la calle pero en realidad, para mi sorpresa, me había metido en un jardín que era parte de un hogar para niños que manejaba un grupo de monjes tibetanos. Veía a uno de los monjes (rapado, con su característico manto naranja) charlar con una mujer común y corriente. Como me interesaba el lugar, les iba a hablar. El monje me decía que me uniera, que yo podía ayudar a los niños. Aceptaba y me sentaba en una mesa de aquel jardín a picar una cebolla para la comida.
De pronto venía una mujer (que conozco en la vida real) y me decía que era amiga del matrimonio y que estaban muy preocupados porque había gente que irrumpía en su casa cuando ellos no estaban, que estaban buscando a los culpables y que ella los estaba ayudando. Me decía también que yo era una de las sospechosas y me pedía que le muestre las manos para ver si las tenía sucias (si las tenía sucias significaba que yo era una de los culpables) pero tan sólo tenía suciedad en las uñas —que no era prueba suficiente—. La mujer se iba y me dejaba en paz.
Me iba del hogar de los tibetanos y comenzaba a andar por la calle sin rumbo fijo. Notaba que había uno o dos autos que daban vueltas muy lentamente y suponía que todavía nos estaban buscando por la irrupción en la casa.
En un momento llegaba al centro de la ciudad, escuchaba ruidos de animales detrás de mí y al darme vuelta veía en medio de la calle un cerdo y un conejo. El semáforo estaba en rojo y los autos, por lo tanto, no estaban andando. Los animales no se movían del medio de la calle, el semáforo cambiaba, los autos aceleraban y atropellaban al cerdo y al conejo. Yo me ponía a llorar, ¿cómo podía ser que aceleraran sabiendo que estaban los animales ahí?, ¿cómo no les importaba atropellarlos? La imagen ahora era muy cruda: el cerdo gemía y gemía, boca arriba a medio descuartizar y el conejo estaba en una situación parecida. Me desesperaba y pedía que por favor el cerdo muriera enseguida así dejaba de sufrir. De pronto unos policías o guardias de seguridad tomaban a los animales por las patas y los ponían encima de una mesa o tabla. Estaban en la vereda de en frente. Yo me ilusionaba porque pensaba que iban a tratar de salvarlos pero, en su lugar, se ponían a sacrificarlos y fainarlos para comerlos. Yo volvía a llorar de indignación y rabia.
La clase se dictaba en un lugar abierto y yo, por algún motivo, empezaba a comportarme de manera extraña: tenía la sensación de estar drogada y borracha y me revolcaba por el suelo mientras me movía al compás de una canción de algo que sonaba como The Who o Led Zeppelin. El lugar abierto estaba siendo transitado por otras personas, era como una especie de centro comercial con un gran parque. En un momento aparecía una orilla y agua, como un lago de la Patagonia, yo seguía en estado de ebriedad/drogas y me acercaba demasiado al agua, el profesor decía "chicos, cuidado, no se acerquen tanto a la orilla".
En un momento dado me iba por ahí, con todo mi curso y con el profesor habíamos quedado encontrarnos horas más tarde en un aula de aquel extraño complejo comercial, pero yo me perdía.
De pronto me encontraba a V. (mi novio) que estaba con unos amigos suyos dando vueltas por el lugar. V. estaba muy distante, ausente, no me prestaba atención, se hacía el desinteresado y a mí eso me afectaba. Seguía, entonces, mi camino y, como si fuera un boliche, un chico se me acercaba y me preguntaba si no quería irme con él, se me acercaba mucho mientras me decía esto. V. veía toda la escena desde un piso más arriba y se burlaba de mi situación haciendo unas muecas. Me enojaba.
Se iba haciendo de noche y el lugar se transformaba cada vez más en un boliche, había muchas escaleras, estaba llegando tarde a la clase y no sabía a dónde tenía que ir. Pedía ayuda en un puesto y las mujeres que me atendían decían que no sabían nada de una clase, entonces yo les pedía que me dejasen usar el teléfono, pero no querían.
Iba al baño y al lado de la entrada había una escalera de emergencia y unas mujeres sentadas. Una de ellas tenía una mirada muy intensa y no me sacaba los ojos de encima, me miraba muy mal y se notaba que me odiaba. No me conocía, pero yo sentía que aquella mujer podía "leer" cosas muy íntimas de una persona sólo con mirarla, y me sentía bastante juzgada. En un momento le preguntaba qué le pasaba, que por qué me miraba así, y ella me respondía: "No me gustan las chicas caprichosas que se encierran a llorar en el baño." Yo le respondía, muy enfadada e indignada y ya yéndome de ahí, que ella no podía saber si eso que decía de mí era cierto (lo decía gritando). Las mujeres me miraban y no me hablaban. Yo me iba.
Ya era muy tarde, había perdido la clase y me volvía a aquella casa en donde estaba mi cama. Cuando llegaba veía que los hombres barbudos estaban adentro, y ahí me daba cuenta: estábamos ocupando la casa del matrimonio mientras ellos no estaban durante el día y, aparentemente, eso sucedía seguido.
Me animaba a entrar a la casa y hacerme "amiga" de los hombres, quienes tenían una energía muy extraña. Estaban muy serios y concentrados en sus cosas y no se miraban entre sí, no me miraban a mí, sólo miraban lo que hacían. De repente escuchábamos ruidos y entendíamos que era el matrimonio que había vuelto. Nos escapábamos y yo lo hacía por una ventana. Yo creía que había salido a la calle pero en realidad, para mi sorpresa, me había metido en un jardín que era parte de un hogar para niños que manejaba un grupo de monjes tibetanos. Veía a uno de los monjes (rapado, con su característico manto naranja) charlar con una mujer común y corriente. Como me interesaba el lugar, les iba a hablar. El monje me decía que me uniera, que yo podía ayudar a los niños. Aceptaba y me sentaba en una mesa de aquel jardín a picar una cebolla para la comida.
De pronto venía una mujer (que conozco en la vida real) y me decía que era amiga del matrimonio y que estaban muy preocupados porque había gente que irrumpía en su casa cuando ellos no estaban, que estaban buscando a los culpables y que ella los estaba ayudando. Me decía también que yo era una de las sospechosas y me pedía que le muestre las manos para ver si las tenía sucias (si las tenía sucias significaba que yo era una de los culpables) pero tan sólo tenía suciedad en las uñas —que no era prueba suficiente—. La mujer se iba y me dejaba en paz.
Me iba del hogar de los tibetanos y comenzaba a andar por la calle sin rumbo fijo. Notaba que había uno o dos autos que daban vueltas muy lentamente y suponía que todavía nos estaban buscando por la irrupción en la casa.
En un momento llegaba al centro de la ciudad, escuchaba ruidos de animales detrás de mí y al darme vuelta veía en medio de la calle un cerdo y un conejo. El semáforo estaba en rojo y los autos, por lo tanto, no estaban andando. Los animales no se movían del medio de la calle, el semáforo cambiaba, los autos aceleraban y atropellaban al cerdo y al conejo. Yo me ponía a llorar, ¿cómo podía ser que aceleraran sabiendo que estaban los animales ahí?, ¿cómo no les importaba atropellarlos? La imagen ahora era muy cruda: el cerdo gemía y gemía, boca arriba a medio descuartizar y el conejo estaba en una situación parecida. Me desesperaba y pedía que por favor el cerdo muriera enseguida así dejaba de sufrir. De pronto unos policías o guardias de seguridad tomaban a los animales por las patas y los ponían encima de una mesa o tabla. Estaban en la vereda de en frente. Yo me ilusionaba porque pensaba que iban a tratar de salvarlos pero, en su lugar, se ponían a sacrificarlos y fainarlos para comerlos. Yo volvía a llorar de indignación y rabia.
Tercer ojo
La imagen de la cara de un hombre deforme con un tercer ojo, un ojo real en medio de la frente que él podía mover y con el que podía mirar. Sonreía de forma muy siniestra y le faltaban muchos dientes. Movía sus tres ojos para cualquier lado.
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tercer ojo
De hace unas semanas
Me reencontraba con mi psicóloga de los 16 años; estaba ciega. Me preguntaba quién era, yo le respondía que había sido una de sus primeras pacientes hace un par de años y le decía mi nombre. Me decía que no se acordaba de todos sus pacientes, que no recordaba mucho por los nombres y, como ella no podía verme y reconocerme, me decía que le contara hechos significativos de mi caso ya que seguro que de ese modo me recordaría.
6/26/10
Mini sueños en descomposición de la mente y el recuerdo
Una mujer atractiva, hecha de polvo y cenizas, sentada en un banco. Era un objeto de deseo, era gris, y nadie podía tocarla porque se deshacía. Un hombre se sentaba a su lado, estaba muy excitado, posaba su mano sobre el seno derecho de la mujer y esa parte de su cuerpo se deshacía, caía el polvo al suelo.
**********
Veo un video, una proyección. Un cabrito pequeño. Una mujer desnuda se arrodilla detrás de él y comienza a penetrarlo.
**********
Cuarto de A. Repetición de una escena vivida ahí días anteriores al sueño.
M. me leía un poema que había escrito y era tan hermoso que me hacía llorar, aunque no logré recordarlo. Cuando terminaba de leerlo me decía que el título era "Estorninos en los ojos de Cristo". La imagen que me venía era la de la cara de Cristo en la cruz, muerto y ciego, los estorninos picoteándole los ojos, haciéndolo sangrar.
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**********
Desayuno. Tomando una taza de café en mi cocina, al revolver el café con la cuchara descubro pedazos de materia fecal.
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Veo un video, una proyección. Un cabrito pequeño. Una mujer desnuda se arrodilla detrás de él y comienza a penetrarlo.
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Cuarto de A. Repetición de una escena vivida ahí días anteriores al sueño.
M. me leía un poema que había escrito y era tan hermoso que me hacía llorar, aunque no logré recordarlo. Cuando terminaba de leerlo me decía que el título era "Estorninos en los ojos de Cristo". La imagen que me venía era la de la cara de Cristo en la cruz, muerto y ciego, los estorninos picoteándole los ojos, haciéndolo sangrar.
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F. era el guardián de la noche.
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Desayuno. Tomando una taza de café en mi cocina, al revolver el café con la cuchara descubro pedazos de materia fecal.
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